sábado, 15 de enero de 2011

El gato y la mujer del torso desnudo.

El gato estaba sentado en la ventana y me observaba tras la reja de pintura descascarada. Sus ojos verdes contrastaban perfectamente con su pelaje negro y su mirada parecía suplicarme libertad. Sus carceleros no eran las barras de metal, sino esa tonta superstición de la gente.
El felino no se alejaba de su dueña porque creía que al cruzarse frente a otras personas les amargaría la vida. A su ama, en cambio, no le quedaban muchos años por ser arruinados.
Cuando pasé junto a esa ventana, la señora estaba sentada sobre una cama, con los pies estirados y el torso desnudo. Contemplaba al gato y me contemplaba a mi. De nuevo me atacó una mirada, pero esta vez era de esas miradas nostálgicas. Ella estaba arrugada como un bollo de papel y yo lleno de energía, como si no me alcanzara el mundo.

-Podes cambiar las cosas. Dijo el gato.
-¿Quién dijo que yo las quiero cambiar?
-Deberías.
-El deber es algo que nunca me gusto respetar.
-Ella decía lo mismo, mirala ahora...
-Parece haber sido hermosa, pero a pesar de su nostalgia, parece conservar su felicidad.
-Lo era, y vos podes hacer que su vida se extienda con un simple acto.
-Disculpame, realmente estoy apurado y ya bastante me atrase hablando con vos, a porpósito ¿desde cuando los gatos hablan?
-Eso no tiene importancia, son sus ultimos minutos, tenés que decidir.
-¿Viene la parca?
-Vos sos la parca.

Un segundo después el animal salto hacia la anciana, que, sobresaltada por el susto, murió de un ataque al corazón.

El gato era tan negro y las flores del árbol de la esquina tan blancas. No puedo olvidar el grito de la anciana ¡Si tan solo hubiera escuchado al gato! hubiera bastado con acariciarlo unos minutos para conseguirle unos años más a esa mujer.
Me consuelo pensando que cada cual tiene su tiempo de vida, tal vez ya era su hora, o tal vez no. De todas maneras, ahora trato de alejarme de los gatos y las ventanas.

6 comentarios:

Jazz dijo...

Buenísimo!!
Me gustó mucho el cuento, la verdad que te pasaste.

Jr. dijo...

Muchísimas gracias!!!
Podríamos decir que estaba en un pico de inspiración producto de algo que vi caminando por la calle. De a poco voy tratando de superarme.

Un abrazo!

Agus dijo...

Yo conozco gatos que hablan y caminan en dos patas.. bue, no viene al caso.
Otro cuentito que me gustó, te vas superando!!
Creo que cada uno tiene su hora, dicen que cuando te toca, te toca...
Me gustó mucho, en verdad (conste la repetición para hacer hincapié ajaja)
abrazos!

Jr. dijo...

Definitivamente no hablo de esa clase de gato, jajaja.

Me pone re contento que les guste lo que escribo, quiere decir que algo estoy haciendo bien. Espero que tengas razón Agus (con respecto a "te vas superando").
Como decía Picasso: "La inspiración existe, pero te tiene que encontrar trabajando"

Un abrazo!

Nico dijo...

Che muy buen cuentito. Estoy intentando encontrarle una moraleja..

Abrazo grande.

Jr. dijo...

Gracias! que bueno tenerte por acá, de a poco voy sumando lectores.

Por mi parte no lo escribí con el fin de dejar una moraleja, pero si vos le encontrás una, buenísimo, es tu propia interpretación.

Un abrazo!