martes, 1 de febrero de 2011

Perro viejo

El olor de la remisería, ese ambiente saturado de humo, cenizas y cigarros consumidos, le molesta. Ya no quiere subirse al remís para tener que ir a buscar a otra persona apurada e impaciente por llegar a su destino, siempre son los mismos y ni les pregunta a donde van. Se cansó, hoy va a renunciar.
Todavía no sabe que va a hacer para seguir viviendo, pero no le importa, ya ni siquiera tiene ganas de vivir, es como un perro viejo, está cansado de ladrar, pero va a morder si es necesario.
La rutina de los días normales lo está cansando, extraña su juventud, esos días en los que peleaba por la patria socialista y por Perón. Cuando el general volvió y no apoyó el movimiento fue el fin de su gran revolución, terminó en la nada, en un golpe de estado.
Ahora a Perón le dice facho y sabe que la revolución está más lejos de lo que creía.
Por un momento pensó en suicidarse con el antiguo revolver que guardaba de la guerra, pero no quería alborotar al barrio.
-¡Eso! ¡el barrio!-exclamó-.

Había una manera de reanimar su vida y conseguirse el pan al mismo tiempo. El conocía los horarios de casi toda la gente en la ciudad, incluso sabía los horarios de "el corrupto hijo de puta" (como acostumbraba a decirle al intendente). Le iba a robar a él y a todo su séquito de políticos sucios.
Los políticos de su pequeña ciudad le robaban al pueblo. No a mano armada, obviamente, sino con impuestos exagerados y exigiendo coimas a cambio de perdonar multas, que por supuesto, no tenían nada que ver con los inculpados.
Pero él no se llamaba Robin Hood, de ninguna manera iba a repartir la plata robada, se la iba a quedar, pero aún así lo iba a hacer con buenos fines.

Al día siguiente despertó, se vistió y salió a la calle con sus viejas herramientas de cerrajero. Caminó hasta la casa del intendente para hacer tiempo hasta que se fuera. Sabía que no iba a estar su esposa porque él mismo la llevaba todos los martes a la casa de su amante, nunca había entendido a ese hombre:
-¡¿Como podía hacerle el amor a una mujer tan asquerosa?!

En fin, llegó al lugar donde cumpliría con su trabajo (él no lo llamaba crimen), se agachó junto a la puerta y en 5 minutos logró abrirla. Estaba feliz, no había perdido su habilidad para la cerrajería, pero esperaba que esta racha le durara hasta el fin del día, ya que también debía abrir la caja fuerte.
Una vez adentro, se dirigió a la habitación de la casa donde la esposa del intendente decía que estaba la caja fuerte en la que su esposo guardaba la plata de la municipalidad. Esta vez tardó más en abrirla, alrededor de una hora. Tomó el dinero y volvió a su casa. Estaba tranquilo porque sabía que nadie denunciaría el robo y si lo hacían, nadie iba a sospechar de él.
Los días siguientes realizó la misma acción (en horarios distintos) en las casas de los demás políticos corruptos, pero en ninguna encontró una suma que siquiera se acercara a la que encontró en la casa del intendente.
Como él había predicho, ninguno de los asaltados declaró o denunció el robo, esa plata no les correspondía, le correspondía al pueblo, pero el pueblo no sabría que hacer con ella, así que decidió mudarse y comenzar su campaña para postularse a gobernador de la provincia.
Cuatro años más tarde se encontraba en su despacho, en la casa de gobierno de Formosa. Su plan resultó a la perfección, ahora podía retribuirle al pueblo lo que era del pueblo.
No gana bien, pero tampoco le importa el dinero, si lo necesita ya sabe donde conseguirlo. Su plan había resultado a la perfección pero no había sido perfecto, esos "insultos a la política" aún seguían ejerciendo y acumulando dinero de la gente.
Un día de esos iba a visitar su vieja ciudad, un martes.

10 comentarios:

Agus dijo...

¿El fin justifica los medios? ¿Qué pensaría el General?
Muy buen texto, es verídico?

Jr. dijo...

Depende de que fin y depende de que medios, es muy ambiguo. El general diría que si, pero yo no lo sigo al general.

Gracias!
Hay cosas verídicas, pero el texto en sí no lo es, es ficción, un cuento.

Atenea dijo...

Yo creo que el fin sí justifica a los medios y que el General también lo pensaba así. ¡¿Sino cómo idolatraba a Hitler si no pensaba así?!
Me gusto me gusto en especial el toque peroncho (?). Un beso!

Jr. dijo...

Jajaja. Sabía que te iba a gustar el toque peronista.
Ya dije que pensaba de esa frase.
Acabás de nombrar uno de los aspectos más oscuros de Perón, aunque hay peores.

Un beso Dani!

Agus dijo...

por qué justo nombra eso? jajaja teniendo tanto del Gral! para mi que Dani es media facha también

Jr. dijo...

Sisi, Dani es media facha, jajaja. Pero la bancamos igual.

Atenea dijo...

Nombro eso porque no tengo por qué ocultarlo!!
Re facha muchachos pero qué harían sin mí (?)

Agus dijo...

nada Dani, no soy naaaaaaaada sin ti

Nico dijo...

Cerca de casa hay una remisería, que está abierta las 24 hs. Lo raro es que nunca hay ningún auto. Sin embargo, vos escuchás a los pibes que salen de ahí que dicen que el viaje de 5 mangos está re piola.
Muy buen relato che.

Abrazo grande.

Jr. dijo...

Gracias, un saludo.