lunes, 31 de octubre de 2011

Despedida

Tras un rato discutiendo él rompió en llanto sobre la mesa. Esta lo contuvo unos momentos hasta que ella decidió que era tiempo de concluir y se dirigió a la puerta.
Como debía bajar a abrirle, esperaron juntos el ascensor. Trémulo y ruidoso llegó anunciando el último final.
En el trayecto a abajo ninguno sintió la necesidad de hablar, todo ya estaba dicho, ni el silencio se atrevió a hacer su tan necesario papel.
Al llegar a la entrada giró la llave lentamente. Sabía que sería la última vez que lo haría con ella a su lado. Recordó entonces aquella vez en que ella posó suaves sus manos sobre las suyas empujando el bronce contra el acero, sabiendo que al día siguiente algo parecido pasaría y volverían a abrir la misma puerta, con todo lo que ella significaba.
Ella bajó los tres escalones y lo saludó con la cabeza gacha:
- Supongo que es la despedida
- Hasta siempre - le respondió dándose la vuelta.

4 comentarios:

Darío dijo...

Lo bueno de estos finales es que nunca sabemos si en verdad son eso o no. Aunque pensándolo mejor, lo peor que tienen es justamente eso: ¿Habrá sido el final?

Muy buenos los que leí. Aunque, permítime hacer críticas de las que sirven: "Esa noche la puerta no abrió... cerró por última vez", quizá es innecesario decir eso, puede ser? Fijate.

Un abrazo!

Jr. dijo...

Si, es medio paradójico, jaja.

En cuanto a tu crítica creo que tenés razon, esa oración no me gustó para nada y es totalmente omitible, es más, la voy a borrar.

Abrazo!

Un silencio que nadie escuchó. dijo...

La verdad es que me siento demasiado impactada, son esos momentos que lees algo por pura curiosidad en un lugar donde estas por pura curiosidad, que te deja pensando en muchisimas cosas... gracias por eso.

Jr. dijo...

Que bueno que mi escrito te haya generado tantas cosas!

Gracias a vos por tu curiosidad y por leer.

Saludos!