domingo, 10 de marzo de 2013

(4 - 2)
Llegó a su casa, se sirvió un whisky y se sentó en el sillón. Habían pasado ya un par de semanas desde  el episodio con su esposa. Le molestaba mucho más que ella lo hubiera traicionado que el hecho de haberse quedado sin su compañera. Tal vez ya no la amaba, o tal vez su amor se había vuelto una costumbre, una rutina más. Ahora sentía un vacío que no llegaba a conmoverlo.
De cualquier manera, era hora de un cambio, pero a los cincuenta años se torna difícil adaptarse a semejantes arrebatos de la vida.

Mientras seguía reflexionando apoyó sus piernas en la mesa ratona, tomó un largo sorbo y empezó a leer el diario del fin de semana.

2 comentarios:

darío dijo...

No sé por qué pero me dio gracia. Como que se veía venir otra cosa pero no. El tipo agarró y se puso a leer el diario.

Jr. dijo...

Es verdad, genera eso, jaja