jueves, 27 de marzo de 2014

Reflexión sobre los finales

Si leyera todo los que nos pasó en un libro me espantaría. La nuestra es una historia re triste, y encima, aunque yo no lo quiera aceptar, también termina mal, porque termina.
Los finales felices no son finales, porque en ellos nunca nada se termina, todo sigue... Por eso a nadie le gustan los finales tristes, porque a nadie le gusta que las cosas terminen, así, tan irreversiblemente.

Ahora siento un vacío, como cuando se termina un buen disco y querés que siga sonando pero no hay más canciones, y queda el silencio, lento y prolongado.
Creo que ese vacío es necesario, no me gusta poner otro disco al toque porque ese silencio, aunque es un poco deprimente por significar un final, ayuda a entender el disco el disco en su totalidad, es como pensar las cosas en frío. Es una reflexión que uno tiene que hacer, una especie de luto cada vez que termina la última canción. Poner otro disco al instante es como esquivar el final y distraerse con otro sonido que te hace olvidar el anterior.
En tal caso, ahora que lo pienso, reproducir el mismo disco nuevamente tampoco tiene mucho sentido, pero que se yo, un mismo disco suena distinto a medida que uno lo escucha varias veces. Hay discos que uno nunca se cansa de escuchar, aunque a veces hay que darles un poco de tiempo para que descansen.

Tal vez los finales sean necesarios para poder volver a empezar.

No hay comentarios: