miércoles, 8 de abril de 2015

Esperar

No me gusta esperar, en general creo que a nadie le gusta, pero algunas situaciones son peores que otras. Por ejemplo, casi que ni reniego en las colas -ya sea para hacer un trámite, pagar en la caja del supermercado o entrar a un bar (da la casualidad que, en gran proporción, en la mayoría de las colas uno espera para abonar dinero)- en cambio, si estoy llegando tarde a algún lugar, me desespero bastante teniendo que esperar un colectivo, o hasta el semáforo.
Cuando estoy llegando tarde me enferma esperar al transporte público, aunque se que esperando voy a llegar menos tarde, la mayoría de las veces (dependiendo de la distancia, claro) prefiero caminar o correr hacia mi destino. Supongo que necesito sentir que estoy haciendo algo para revertir mi situación, no me puedo parar a esperar, me nace moverme, hacer lo que sea que esté a mi alcance, aunque sepa que es inútil o incluso peor.
Tal vez mi reacción sea medio tonta, pero es parte de mi tratar de hacer todo lo posible y hasta lo ridículo para sentir que no espero de brazos cruzados y que estoy luchando para "llegar a mis destinos". Después de todo se trata de eso, no de llegar más o menos rápido, más tarde o más temprano, sino de llegar, y si no llegás, saber que diste todo (hasta lo más estúpido) de vos para lograrlo.

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